Querida Sra. de Castro, el libro que hoy comenta me encantó, me ha parecido de lo mejor de McCarthy, junto con “Todos los hermosos caballos” y “Meridiano de sangre”. Coincido en su análisis (puede leer el que yo hice en: http://eltactodeunbilletefalso.blogspot.com/2007/09/la-carretera-cormac-mccarthy.html), pero difiero en los recelos que muestra respecto al final. Creo que no se trata de un final feliz, sino que lo que el autor ha pretendido es aumentar la incertidumbre que se transmite a lo largo de la obra, dejar el lector en el aire. Últimamente estoy pensando si el libro no será una metáfora del mundo que nos rodea, que ya muestra visos de devastado e inhóspito, y del papel que más nos valdrÃa representar a los hombres que lo habitamos.
Un abrazo.
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La carretera - Cormac McCarthy…
Parece muy necesario dejar reposar unos dÃas la impresión que un libro nos ha causado antes de poder emitir un juicio apropiado sobre el mismo. Y digo esto porque la opinión que he formado de “La carreteraâ€, novela por la que Cormac McCarthy ha …
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Apreciado Pepe,
coincido plenamente con su idea de que el libro viene a ser una metáfora de cómo el ser humano está convirtiendo el mundo en un lugar inhabitable en todos los sentidos. Pero creo que, precisamente para invitar a reflexionar sobre ese punto, el libro deberÃa tener un final más duro que fuera una representación del final sin concesiones hacia el que la humanidad parece empeñada en avanzar. Yo echo en falta un final más tajante que demuestre la realidad inapelable de que el mal siempre triunfa. Y perdóneme el derrotismo.
Saludos.
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Me gustó enormemente, tal y como señalo en mi bitácora. Discrepo en lo del happy end. No hay happy end. Sobrevivir no es un final feliz. Un happy end serÃa encontrar un lugar con vida, con plantas, con animales. Simplemente sobrevivir es alargar la agonÃa.
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No se puede separar la obra del autor, y sólo hay que ver a quién se la dedica. Es un final a cara y cruz, y entiendo que se intente dejar un lugar a la esperanza, esperanza que reside en los valores representados en el niño, el cuel era lo único que quedaba entre el padre y la muerte”.
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Hola majos. Este es el próximo que me agencio en cuanto pueda volver a la literatura. En estos momentos, y desgraciadamente, no puede ser. Pero tengo mucha curiosidad por entrar en el mundo de McCarthy. Esta recomendación va para el escaparate seguro. Sois unos fieras.
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Me gusta esto: lo que trae un libro; las discusiones, el discrepar, pero fertilmente… por cierto; que el mal siempre triunfa… Hmm, eso ya me parece una frase en extremo literaria… ya hubiéramos estado sin nacer desde la época de Swift y su Gulliver.
Creo que se pude ser tajante, por el solo hecho de que las cosas, el estado de cosas continue.
saludos
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[...] uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece cosas sobre el libro. marcadores relacionadoscreo: el ángel de la [...]
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Acabo de leerme la novela. Acabo de leer la crÃtica y aún no soy capaz de emitir mi propia opinión. Desgarradora, increÃblemente veraz que te hacen pensar desde la filosofÃa interior de cada uno hasta la valentÃa a la que cada persona pueda llegar a creear. Expléndida.
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la historia sobre el bien y el mal es una historia que nunca se agota y se reproduce a si misma. cómo enseñar el bien, a un niño, en un panorama como este. a través del fuego, del sÃmbolo, preguntandole como se encuentra, exigiéndole que le cuente lo que le ocurre.
la pérdida del padre no es un final feliz, es doloroso.
lloré con el final del libro, porque acababa y por el final en si mismo.
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El libro es totalmente apasionante y te hace meterte en la piel de un pobre hombre que no puede ni alimentar a su propio hijo. Hay momentos donde leyendo la obra me sentia en soledad, como si fuera yo. El libro tambien tiene momentos de emocion donde obra se anima, y tambien lugares que te revolbian las tripas. El libro es mui bueno aunque me parece un poco corto.
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Este libro me ha conmovido y me ha hecho pensar. Es bastante difÃcil que una novela provoque ambos sentimientos a la vez. Es una novela de ideas, pero también de sentimientos. Es una advertencia al hombre, más eficaz que cuarenta discursos de Al Gore. Es también un moderno “Emilio†rousseauniano: durante toda la novela el padre se esfuerza por educar (en el sentido más amplio de la palabra) a su discÃpulo, por hacer de su hijo un hombre justo y razonable. Por otra parte, me encanta el estilo sobrio y seco; por ahorrar, McCarthy prescinde hasta de las rayas de los diálogos, que son, a mi modo de ver, uno de los mayores aciertos de la novela. Esto y el estilo táctil de las descripciones: podemos llegar a sentir frÃo, a sentirnos calados hasta los huesos bajo un aguacero en la noche, en campo abierto, guarecidos tan sólo por un plástico. Llegamos a sentir hambre y sed, miedo.
Hasta aquà podemos estar más o menos de acuerdo, pero donde discrepo con la Sra. Castro es en la apreciación del final. Según comenta se trata de un happy end un poco traÃdo por los pelos, una puerta a la esperanza “in extremisâ€, una concesión al lector, pero también una manera necesaria de terminar la novela. Tiene razón en todo, pero yo no lo llamarÃa final feliz. Yo entiendo por final feliz aquél que restituye la situación de equilibrio previa al advenimiento del problema; y eso, aquÃ, brilla por su ausencia, por varias razones: primera, el libro comienza in medias res, con el mundo hecho una auténtica mierda; segunda, el final no restituye la situación previa al desastre, ni siquiera la mejora un poquito (seguramente se necesitarÃan cientos o miles de años para conseguirlo); tercera, la supervivencia en ese mundo sigue siendo una muerte en vida. Acepto que el final es una concesión de McCarthy al lector: le evita la tentación de suicidarse.
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No conocÃa al autor y llegué a este libro de rebote a través de una edición inglesa que vi en casa de un amigo. Yo lo he leÃdo en castellano y a mà me impresionó desde el primer momento, me gustaron las descripciones de los paisajes (utilizando un vocabulario muy particular y extraño para algunas plantas, etc) los breves y contundentes diálogos entre padre e hijo, el que no sepamos sus nombres…
Tengo que volverlo a leer para poder reposarlo como merece, Entremedias leà Meridiano de Sangre y se parece en cuanto a las descripciones y al vocabulario que utiliza para las plantas, terrenos, etc, aunque este libro me parece mucho más salvaje, con capÃtulos brutales.
No estoy de acuerdo con lo de final feliz, en todo caso es un final abierto pero con unas perspectivas muy difÃciles.
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no comparto dos cosas:
El que el niño se pregunte y le pregunte al papá si ellos son los buenos, esa candidez como le llamas, es, para mi, una de esas maravillas de la novela. Le diferencia de esas novelas “lord of the rings” en donde los buenos masacran a miles y se dicen los buenos y nos hacen creer que son los buenos.
La segunda, acerca del final: no me pareció feliz. Yo lo vi desgarrador. Tampoco me dió demasiada esperanza. Porque si juntas lo anterior, lo que le queda al niño es un mundo en donde poca cosa se puede seguir haciendo para seguir siendo de los “buenos”.
Por cierto el lenguaje sà conciso, de frases cortas, pero en más de una ocasión poético, me hizo acuerdo a esa otra novela suya “hijo de dios” en la que el protagonista convive con un cadaver, con el que hace las cosas más desagradables, cosas que Mccarthy las narra con una poesÃa que contrasta con lo asqueroso de la escena.
La Carretera, una gran novela, como dijo alguien antes, que se hace muy corta, si tiene un pero que sea ese, lo demás es literatura de la buena
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[...] mal que me acabo de empezar La Carretera, para [...]
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Estoy de acuerdo con Pando, me parece que el final no establece para nada un happy end, mas bien creo que ambiguo, que se presta a diferentes interpretaciones y se deja al lector la construcción del futuro post-apocalÃptico que plantea McCarthy. Que el lenguaje pueda derribar las limitaciones impuestas por una inexorable traducción manteniendo su fuerza narrativa y poética da cuenta de la calidad de la pieza literaria frente a la cual estamos. Me pareció un libro maravilloso, que merece relecturas y no habla sólo del apocalÃpsis si no también de la naturaleza humana.
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No entiendo ni la crÃtica, ni la discusión sobre el final del libro.
No comparto ni que el libro tenga un final féliz, ni todo lo contrario. Creo que TODA la novela es una loa a la esperanza más allá de toda esperanza. No es verdad lo que dice la madre en los momentos previos a su muerte (”mi única esperanza es la nada eterna y la deseo con toda mi alma”). El hijo es la demostración de que incluso en el peor de los mundos imaginables es posible luchar por algo mejor.
Que más da si el niño sobrevive o no o si es el último ser vivo de la Tierra. Eso no tiene la menor importancia. Lo realmente trascendente ocurre en todas y cada una de las páginas anteriores de la obra.
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Para nada me parece que el final de la novela sea un “final feliz”, en el sentido al que se refiere la Sra. Castro.
El libro es redondo. Termina como empieza (en otro km de una carretera a ninguna parte). En el principio de la novela se va la madre, al final el padre. Queda el hijo. La esperanza de la que habla la Sra. Castro no es, según mi opinión, en relación al mundo calcinado, ya fenecido sin posibilidad de regeneración; sino a la esperanza que nos inspira “la bondad ” del niño, en definitiva a la esperanza “en que en la lucha entre el bien y el mal, que se dá en cada hombre, y a pesar de las circunstancias, no siempre e indefectiblemente triunfa el mal.
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Para la sra.Castro. Me encantan tus notas, pero no estoy de acuerdo con tu lectura de La carretera. Un final como el que proponés hubiese sido demasiado obvio.Me parece muy interesante la resolución de la novela, propia de un escritor que hace lo que se le antoja y no se preocupa de tranquilizar ni complacer al lector. Esta novela no es ciencia ficción. Muestra el fin de un mundo, pero el futuro existe, en el lenguaje y en el deseo. Habla también de una situación que todos en el fondo tememos,por posible. Pero los árboles volverán a crecer algún dÃa y habrá hombres dispuestos a continuar, a mantener el fuego encendido. Creo que esa es la idea de estas páginas. Proponer que el hombre es tan monstruosamente malo que va a destruir el mundo por completo, plantear un sin salida definitivo: la muerte de los dos protagonistas,usar “esa última bala” como decÃs, hubiese sido más tranquilizador sin duda, una tentación para el autor, pero el campo que abre al pensamiento hubiese sido mucho más pobre. Por todo esto, no comparto tu idea de ese happy end que destruye la novela. DirÃa que es justamente lo contrario.
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El anterior comentario, a cargo de MarÃa González, me ha llegado a través del formulario de contacto de la página y me he permitido publicarlo aquà en su nombre porque precisamente me parece muy acertado lo que dice… para sustentar la tesis contraria.
Esto es, porque precisamente el autor “no se preocupa de tranquilizar ni complacer al lector” a lo largo de toda la obra, si le somete a escenas escabrosas y se complace en describir un sentimiento de abandono infinito (el que siente el padre, que conoció el mundo tal como era y puede sentir su pérdida); si lo que busca McCarthy es verdaderamente describir un futuro que todos tememos, que creemos posible, entonces me sobra ese final que deja abierta la puerta a la esperanza.
Verdaderamente el hombre es monstruosamente malo y si el final concluyera con la muerte de ambos protagonistas no serÃa más tranquilizador, no propondrÃa un campo para nuestro pensamiento mucho más pobre. Al contrario, pondrÃa ante nuestros ojos un abismo que no queremos ver y los pensamientos que se derivarÃan de ese vértigo serÃan mucho más enriquecedores. Y sobre todo, más realistas.
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Para la Sra. Castro.
Ese abismo que decÃs no generarÃa pensamientos. La muerte no puede nombrarse y pensar la muerte es imposible. Uno puede dar vueltas, pero es el no conflicto; ahÃ, en ese abismo, un escritor no puede escribir. La idea de la muerte es clave pero no la muerte real. Pienso que McCorman supo que es mucho más efectivo y verdadero que el chico siga vivo. Sigue la angustia. Sigue el conflicto. Sigue la vida.
Mantener la vida, a cualquier costo, es el tema de la novela. No la destrucción. Hubiese sido un error que el chico muriera a manos del padre o de un canÃbal. Porque la idea es sostener la vida hasta el fin, la vida como algo casi sagrado, la vida que de algún modo es Dios, la bondad, etc. Me gusta el final abierto de la novela. Es una escritura, podrÃa decirse, honesta.Pienso de pronto en el nazismo, Mientras el estado alemán asesinaba judÃos, hubo personas que los escondÃan en sus casas y trataban de salvarlos, comprometiendo sus propias vidas y las de sus familias. Asà somos.
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[...] ¿O s� En este sentido, es interesante la opinión que sobre el final de la novela publica la Sra. Castro en [...]
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Una metáfora fantástica del mundo desde que el hombre tiene conciencia de si mismo.
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Coinicido plenamente con el análisis de tot.meu…
McCarthy no pretende restituir el futuro ni que nos suicidemos. No se restituye nada, porque no hay nada que restituir. Nuestro tiempo de ocio se ha terminado. Nuestro estado del bienestar ha sido aniquilado. La muerte puede estar acechando tras una enfermedad post-nuclear o tras los dientes de otro hombre. Esas son las reglas del juego. Nada que comer. Nada que contemplar. Sin motivos para la sonrisa o para el cariño.
Pongámonos en los lugares de los protagonistas. ¿Qué harÃamos? ¿OptarÃamos por la desesperanza y aceptarÃamos el camino de la madre? ¿LucharÃamos por vivir? ¿A costa de qué? ¿De abandonar el fuego y convertirnos en los lobos de Hobbes? ¿O aceptarÃamos la más loca de las opciones: llevar el fuego aún a costa de morir en el intento?
La apuesta de McCarthy es descarnada y brutal por el entorno, nada acomodaticia y rozando la animalidad más cruel. Pero las actitudes son lo que cuentan… y por eso, La Carretera me parece un hermosÃsimo canto a la esperanza en tiempos de brutal desesperanza.
Yo quisiera ser capaz de llevar el fuego con esa dignidad. En mitad de tanto podredumbre, todavÃa existen motivos por los que luchar y vivir dignamente, aunque comamos polvo de avena… porque no me cabe la menor duda: no es una novela sobre el futuro. Es una potente alegorÃa de nuestros tiempos actuales.
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Jordi: si te digo que me ha encantado tu comentario va a parecer que aprovechamos la hospitalidad de la Sra. Castro (a quien la red bendiga en su global y acogedor seno) para tirarnos flores mutuamente. Pero…la verdad: que bien dicho y escrito.
Sólo discrepo en un tema de matiz. Prefiero ser un poco más optimista que tu sobre el mundo actual y el ser humano. “La carretera” nos cuenta que en la peor de las situaciones imaginables aún queda gente (más de la que podamos imaginarnos) que siguen luchando por algo mejor (viniendo del autor que viene un mensaje de este estilo es especialmente destacable). Asà que si la realidad actual puede calificarse como de escenario regulin-regulan, tenemos que pensar que habrá un montonazo de portadores del fuego.
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La lúgubre verdad apocalÃptica del destructor hombre, lobo de otros hombres, no deja lugar a esperanza, sólo ceniza, hambre y dolor sin lÃmite.
La irracional resistencia del medio muerto hombre, por mantener la llama de la vida en el frasco más frágil del mundo, su hijo, rodeado de negrura, lluvia y peligro.
La cruel carretera, sÃmbolo del camino de vida y de muerte, filo ligero, sutil, que une una con otra, se entrecruza y se separa a su capricho y juega con nosotros.
El pesimismo, la depresión, la ilusión, el hambre, el miedo, el peligro, la candidez, la muerte, el dolor. Negrura.
No hay esperanza, sólo esperanza de esperanza.
No hay final feliz, sino muerte aplazada.
No hay luz. Sólo caminamos con las manos adelantadas.
“De una cosa que no tenÃa vuelta atrás. Ni posibilidad de arreglo.”
La carretera . Cormac McCarthy
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Yo tampoco veo ese mensaje de desesperanza, ni creo que McCarthy tenga ningún interés en la novela apocalÃptica, o de anticipación o que nos muestre un futuro más o menos lejano…
Incluso dirÃa que se parece a sus obras anteriores. Quiero decir, si se me permite la expresión, que de alguna manera también es un “westernâ€: lo importante es el viaje.
Aunque en esta novela, mucho más que en cualquiera de las anteriores, el final –por cierto, de una emoción insuperable- cierra la novela de una manera para mà perfecta.
Porque desde la primera página se ve que esta carretera sà que lleva a alguna parte, aunque no sabemos bien a dónde hasta la penúltima página. Y a pesar de todo lo que encontramos en el camino, en ningún momento caemos en la desesperanza, porque la relación entre padre e hijo nos muestra que ese viaje sà vale la pena.
Y con ese final yo creo que McCarthy le da la razón al padre: este viaje valÃa el esfuerzo. No hay más que ver la reacción del hijo ante el final: cómo ha crecido, y lo que se puede esperar de él en el futuro. Quién con hijos no se contentarÃa con mucho menos. Yo por lo menos sÃ. Y creo que la dedicatoria del libro a su hijo da una pista: creo que a McCarthy también.
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Buenas tardes,
simplemente añadir que no me parece que la historia tenga un final feliz; es un final gridulce, pero transfigurado por una gran tristeza, por la pérdida. Y asà lo he sentido. La vda tal vez pueda seguir, tal vez, pero ha habido que pagar un precio muy alto. Tiene la virtud la narrció de después de conseguir la identificación del lector con el esfuerzo del padre, lograr la intensa y final identficación con el dolor y el desconsuelo del niño. Un libro conmovedor.
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la pregunta seria como podriamos si sobrevivimos (los guardianes del fuego)comenzar de nuevo y como hariamos si tuviaramos un 2ªoportunidad y q medios de comunicacion utilizariamos para q no vuelva a ocurrir?
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Gracias por vuestros comentarios.
Me gustarÃa dejar el mÃo, a lo que procedo a continuación.
Para mi es una de los mejores relatos que he leido ultimamente. Quizá en el mismo existen mas elementos que los que se puedan referir o no a un final mas o menos esperado. La esencia yo la encuentro en el mensaje extraordinario de la inagotable dialectica entre el bien y el mal. Mcarthy nos describe a un padre dispuesto a enseñar a su hijo que el comportamiento cabal e intachable se ha de mantener en todo momento aun incluso cuando las circunstancias son absolutamente adversas. La dignidad humana no está por debajo del instinto de supervivencia y la vida de su hijo no le pertenece. Ambos principios, junto con otros que se van poniendo de manifiesto, llevan a un final que llena de esperanza al hombre como miembro del genero humano.
No es necesario ser un canival para sobrevivir, no es necesario “comerse a los demás” para prolongar nuestra vida; no puedo matar a mi hijo pensando que no me gusta el mundo que le dejo, adueñandome de su existencia, al igual que muchos padres hacen hoy cuando, despues de matar a sus esposas, se suicidan. Sigue siendo un crimen y asi lo expone.
Por otro lado, conviene detenerse en el hecho de que la vida del hombre protagonista adquiere sentido cuando se dedica a enseñar lo bueno y lo malo a a su hijo. Es curioso como todas sus conversaciones están impregnadas en la dialectica de la permanente tendencia al bien que tiene el niño contra el instinto de supervivencia que tiene el padre. ¿Que sentido tiene eso en un mundo de supervivencia donde “los malos” juegan con ventaja?. ¿que sentido enseñar al hijo a ser bueno en un mundo donde lo primero habrÃa de ser el cuidado de uno mismo por encima de, incluso, la vida de los demás?
Para mi la novela es un aire fresco de esperanza en el bien que anida en el corazon de todos los seres humanos. Es como un mensaje de que no solo prevalece el egoismo o el mal frente al bien, a pesar de ser esa la vÃa mas fácil para la supervivencia. Es una esperanza de que el hombre no solo tiene la opción de convertirse en un animal para prevalecer, devorando a sus congeneres.
Al final le pregunta, you dont eat people “( ¿tu no comes gente?”) y le responde el hombre, no nosotros no comemos gente.Al final el mundo es asÃ, unos comen gente y otros no. Los Buenos no comen gente y llevan el fuego.
Realmente es una magnifica novela.
gracias
Antonio
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Antonio… qué bien expresado. Creo que tienes toda la razón del mundo… Aunque creo que este libro se presta a las dos lecturas: los que creemos que es optimista y los que creen que es una tragedia apocalÃptica.
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Perdón… he dicho “optimista” cuando en realidad querÃa expresar: “que nos transmite la esperanza”… Releyendo el comentario anterior, me he dado cuenta que habÃa hecho una pésima elección de palabras.
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A mà me parece que en La Carretera como ocurre en toda buena novela no existe un final cerrado.
Disfruté mucho leyendo el relato de McCarthy pero me daba la sensación que ya lo habÃan escrito antes otros. Manuel de Pedrolo en Mecanoscrit Del Segon Origen o Paul Auster en El PaÃs de Las Últimas Cosas, por ejemplo.
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Me leà el libro el verano pasado, sin que nadie me comentara nada sobre él, sobre su temática o si me iba o no a impresionar. El efecto que me causó cuando leÃa las páginas aun lo recuerdo muy nÃtidamente, y muchas veces me sorprendo pensando cosas del libro, y esto último sólo lo logran los que son excepcionelmente buenos.
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Saludos a quien vaya a leer esto,
Buscando información sobre el autor de “La carretera”, del que no habÃa leÃdo ningún otro libro, accedo por casualidad al comentario que si no he entendido mal pertenece a la Sra. Castro, de noviembre de 2007. Tras encontrar en la lectura de los primeros párrafos de ese comentario bastante similitud a la idea que me dejó el libro…(ATENCION: a cualquiera que no haya leÃdo el libro, que no continue a partir de aquÃ)…, me sorprende la calificación que hace al final de “happy end” en primer lugar, y de “simple historia de aventuras” en segundo. Durante todo el camino, en el que lo que el padre va desarrollando es una tarea de educación circunstancial (circunstancial en cuanto que obligado por las circunstancias); parece que queda claro (por lo menos a mÃ), que el padre no habÃa de permitir (de ahà esas últimas balas) que el hijo se quedara solo. SabÃa que no iba a llegar al final de esa infinita carretera (que es el lugar en el que reside la última esperanza de encontrar a los buenos, el fuego, los que no se comen a los otros, un atisbo de civilización). El padre, finalmente, no es capaz de acometer el tan anunciado y trágico final. Sin embargo, la verdadera tragedia es otra: cuando muere no sabe lo que le va a ocurrir al hijo.
Casi no leà la novela al parecerme “una simple historia de aventuras”. Lo hice, y no tiene nada de simple.
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Creo que esta reseña no ha entendido el libro del todo. Me refiero a ese happy end. Es un final demasiado abierto como para parecer un final feliz, y ese creo que es el engaño que McCarthy te prepara: El protagonista sabe realmente que es un final feliz y confÃa, o simplemente se resigna a que quiere creerlo? ¿Quién te dice que dicen la verdad? No me explico mejor para no destriparlo. El protagonista hace una pregunta que se responde y el cree. Pero, ¿tiene por que creerlo…?
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Tengo que reconocer que las primeras hojas del libro se me hicieron insufribles pero que a medida que avanzaba quedé enganchado a esa sensación tan amarga y real de sentir lo mismo que los personajes. Me parece increible la capacidad de McCarthy para meterte en ese espacio tiempo que rodea a los protagonistas y hacerte sentir parte de la historia. Parece ser que soy el único que coincide con la Sra Castro. Creo que el libro tiene un final feliz. Yo no seria capaz de matar a mi hijo para que no sufra y me agarraria a la esperanza de que pueda sobrevivir a pesar de todo. Si esta es mi elección es porque pienso que es mejor que la otra alternativa y por tanto es un final mas “feliz” que la muerte. Tal vez valga la pena seguir viviendo…morir es irreversible. Otra muestra clara de los pensamientos de McCarthy y su final “feliz”: al final cuando el hijo le pregunta al padre por el niño (¿se ha perdido?) el padre le dice “la bondad encontrará al niño. Asà ha sido siempre y asà volverá ha ser”. Un final no feliz seria que el padre no pudiera hacer lo que prefiere como por ejemplo matar a su hijo en contra de su voluntad.
A pesar de coincidir en esto con la sra Castro tengo que decir que la muerte del niño seria un final espectacular y atrevido pero destruiria un poco mas la esperanza de que este mundo cambie antes de desaparecer. Por cierto…de simple historia de aventuras NADA DE NADA!!!
Solo me queda una duda: ¿ la familia que encuentra al final es la misma que la del niño que le pareció ver ? No me ha quedado claro quién es esta familia.
Un saludo
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Tengo que reconocer que la forma de esribir el relato hizo que me costase mucho entender lo que pasaba y necesitaba mas tiempo para traducir y entender que para disfrutar del libro. Decidà releer el libro cuandi estaba en la pag 30 porque andaba muy perdido. En el momento que adapté mi mente a esta forma de escritura conseguà vivir al 100% la historia, sintiendo pena, dolor,sufrimiento, frio y hambre como nunca antes. Es un libro necesario para madurar como personas y que recomiendo a todo el mundo. Me parece un libro magnifico a pesar de ese final tan flojo como lleno de esperanza. Todos nos temiamos lo peor y creo que el autor no tuvo la valentia de escribirlo. En cierta manera le doy las gracias. McCarhy nos mete tanto en la historia que sobrevivir a otro final hubiese sido terrible.
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A mà la novela me ha dejado una sensación de cierta confusión. Por un lado, Cormac McCarthy me parece muy buen escritor porque montar toda una novela sobre dos personajes, un escenario gris, una acción repetitiva (buscar comida, buscar refugio, huir o esconderse de los malos, pasar frÃo y dormir, ya que no hacen nada más) y unos diálogos secos y cortantes tiene mucho mérito. EstilÃsticamente, es una gran novela.
Ahora bien, yo le pondrÃa dos peros:
- El argumento; pienso que es endeble e irreal (si ha habido una gran catástrofe, sea la que sea, y todos los árboles se han muerto y además hay incendios enormes ¿cómo es posible que respiren en ese aire viciado? ¿cómo puede haber seres vivos en semejante atmósfera? ¿como viven bebiendo agua contaminada? ¿cómo es posible que el agua de la cisterna no se corrompa después de llevar años estancada). McCarthy pone el foco del peligro en los canÃbales, en “los malos”, pero desdeña (a sus personajes no parece preocuparles) un peligro que en una situación asà serÃa para todos mucho mayor: la simple imposibilidad de sobrevivir en ese medio ambiente. También me parece irreal la candidez del niño, el cual nunca ha conocido la vida anterior a la catástrofe. Un niño criado en esas circunstancias nunca podrÃa tener semejantes escrúpulos morales.
- El final; dice la Sra. Castro que es un “happy end”; yo no estoy de acuerdo, no creo que el niño tenga mucho mejor futuro durante la novela que después, pero en lo que si estoy de acuerdo es que es un final de circunstancias. La acción se ha llevado a tal punto que no cabe más que buscar una solución rápida, un final de circunstancias, porque continuar serÃa volver a repetirse ad nauseam.
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Estimado crÃtico
Estoy de acuerdo contigo en que el final de la novela admite al menos un comentario crÃtico, pero leyendo “La carretera” he experimentado una suerte de catarsis que sé que sólo se siente ante las cosas verdaderamente hermosas.
McCarthy ha creado una obra, que no sólo crea y recrea un universo, algo verdaderamente difÃcil de lograr en tan pocas páginas, sino que a través del lenguaje crea también un universo literario tan lleno de sobriedad como de lirismo. Es lo que hace que al leerlo yo haya reconocido una voz narrativa/poética, quizás lo más difÃcil de tener en Literatura y también en la vida. Y esa voz propia, única, es la que define a los grandes autores.
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Pero quien hizo el estudio de la Carretera que se escribió aquà ¿no se dio cuenta acaso de que el hijo siempre estuvo muerto? y que se trata de una obra de supervivencia, no simplemente limitada a buscar abrigo y comida, sino del hombre tratando de seguir siendo tal, tratando a toda costa de no convertirse en animal.
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Un Saludo a todos!
Yo también fuy pelliscado por “La Carretera” y una semana después aún me estoy sacudiendo la nieve con ceniza. Más que el final a mi no me sale de la piel el recorrido, ritmado y tenso; tanto frio y no obstante sudoroso. La Carretera no se lee, acontece. Y cuando acabas no queda la sensación de haber finalizado una lectura, no: te sientes escupido fuera y te deja en arapos. Pero al final, la esperanza. Como no, que de otra manera podrÃa ser. La retransmisión de la carretera en nuestra realidad está latente y asÃ, como no, al final queda la esperanza, ya lo dicen no? Las metáforas desde un mundo que escupe su último soplo llegan a nuestros tiempos perturbadoras y caen con cada arból quemado. Creo que al final todos hemos temblado con el horror del canibalismo y todos hemos visto en nuestros hijos el fuego. Y mientras la llama, la última llama no se apague…
Ya lo dice el amigo Antonio Camps, los malos comen a la gente y los buenos no y a más son ellos los que llevan el fuego. Yo también desde mi escepticismo optimista quiero creer que si.
Espero que con la pelÃcula consigan desarollar un buen lenguaje que destile el livro y vaya mucho más allá de una simple “traducción” para la pantalla.
Perdonad los errores amiguitos, peró desde mi portugués ya me quedé con la lengua de fora.
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“La carretera” te golpea fuerte. Dura, directa… McCarthy construye con una claridad asombrosa una auténtica novela sobre la supervivencia y el amor de un padre por su hijo, en un entorno hostil y prácticamente arrasado. Ambos, padre e hijo, son la esperanza ante un apocalipsis en el que la ley del más fuerte se abre paso página a página. Es el primer libro que leo de este autor y me ha enganchado. He descubierto a un escritor de una sencillez abrumadoramente compleja, que deja abierta la puerta a los sueños del lector atrapado desde el inicio por una historia de las que llegan hondo. Literatura en estado puro.
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La historia me parecio buena, sin embargo concuerdo en que no fue un final feliz solo con una leve esperanza, de que pueda haber una re construccion algun dÃa muy lejano, mientras tanto a sobre vivir.
Durante todo el libro como que el autor plantea que todos los demas son malos o no se encuentran con ninguno en la carretera, sin embargo el final del libro indica que hay otras personas buenas y humanas.
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Final feliz!!! Menuda imagen de la felicidad que tiene Sra.de Castro!!
No hay una sola linea en toda la obra de McCarthy de bajo nivel,ni peros que poner a este Titán de la literatura.Solo me queda por leer Sutree y ya tengo ganas.Aunque lo dejaré para el invierno,ya que es un libro extenso.
Que pena no saber tanto inglés como para leerlo sin traducir,McCarthy en estado puro.Tiene que ser genial!
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la he soliciatado en la biblioteca, tengo muchas ganas de leer la novela, me gusta el tema porque cambia rotundamente a lo que estoy acostumbrada a leer, como la piel fria me gutó bastante ya que era un tema completamente diferente, espero que esta novela no me desencante, siendo un premio pulitzer dice algo….
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Acabo de terminar la Carretera, y todavÃa me envuelven el polvo gris, y el frÃo, y el terror… y la dulce calidez del fuego interior.
Del libro me han impactado muchas cosas. Primero, el estilo. Sobrio, conciso, parco, con estudiados contrapuntos que son casi poesÃa, y dejan el corazón “arrebatado”. Imagino que debe ser difÃcil hacer poesÃa en medio del horror. Y él lo consigue de manera sublime.
En segundo lugar, la descripción que hace del ser humano en una situación lÃmite, tan lÃmite como que no existe referencia en la historia conocida de la humanidad. Todo lo que se pueda imaginar es hipótesis: él nos lleva de la mano a observar la naturaleza humana en medio de la peor de las catátrofes imaginadas. No sabemos -no podemos saberlo, nadie puede- si acierta o no, pero convence. ¿Es posible que persistan la dignidad y la bondad, en medio de la barbarie?
Y por último, el final. Redondo, perfecto. El fuego como metáfora de lo único importante y valioso en el hombre. La esperanza de que lo único que puede salvarnos -como seres humanos, como civilización-está en nuestro interior. Magistral.
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Rectificación del último párrafo de mi comentario acerca del fuego: el fuego como metáfora de lo único que merece ser salvado en el hombre. Aunque también sea su única esperanza, creo que el matiz se acerca más a la intención del autor.
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Tantas sensaciones… Tantas referencias… “En busca del fuego” de Jean-Jaques Anaud (el escenario apocalÃptico es una revisitación de los primeros pasos de la humanidad). La caverna platónica 30 siglos después, la idea de bien concretizada en el fuego, ese fuego que ésta insólita pareja debe mantener a toda costa. Cómo transmitir unos valores en un mundo que carece de ellos, un lugar donde las palabras han dejado de tener referencia y por tanto carecen de sentido (qué maravillosamente lo describe McCarthy en el libro). La desazón mezclada con el asco, con la esperanza, con la emoción; todo ese cúmulo de sensaciones son las que me ha proporcionado la lectura de La Carretera. No hay nombres propios: pueden ser tú y yo y en realidad no son nadie. El hombre no ha podido acabar con la vida de su hijo pero sin embargo no ha cumplido la promesa de permanecer a su lado. Moisés no puede entrar en la tierra prometida y sin embargo expira aliviado…
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Este libro me ha emocionado muchÃsimo, hacÃa mucho tiempo que no disfrutaba tanto con un maravilloso libro. Para mà el final, es el necesario y correcto, el que imaginé dentro de varias opciones. Me encanta, pero ojalá nunca lo lleven a la gran pantalla porque no lo imagino, la verdad.
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Para mà es una de las novelas del año, con un año de retraso. El final es previsible una vez que sabemos que la obra se enmarca dentro de la ciencia ficción apocalÃptica: un fino rayo de luz en medio de un negro color ceniza; en realidad es casi un requisito del subgénero que haya “elegidos” -los buenos- que se salven de la hecatombe. Ya hay otros relatos que predicen un final sin salida, es decir, el fin de la especie. Sin mencionarlo directamente el autor nos introduce en un ambiente de “invierno nuclear”, que coincide con las previsiones de los cientÃficos en el supuesto de que se desencadene un conflicto atómico en su versión actual.
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Tengo que decir que yo no tuve tan claro ese final feliz, no narró el momento en el que viera a los niños.TodavÃa pienso si estará bien el chico, si no se lo habrán comido el tuerto y su mujer.
Lo más destacable para mà es el contraste que logra el autor entre esas imágenes tan crudas y la ternura infinita de un padre por su hijo.
La elegante prosa, en el sentido más austero, que en un principio puede parecer tosca y limitada nos conduce exactamente a donde quiere llegar el autor ( es una interpretación) : A saborear la palabra ´patucos´ como nunca antes; es un canto a la insensatez de la tristeza , como tantos otros hubo pero cantada hoy, y una salve al amor. Solo una cosa no me impide ver la obra galopando, creo que en la naturaleza del hombre bajo situaciones extremas prevalece la unión y la cooperación. O quiero creer, mirad a vuestro alrededor y decidme cual de vuestros vecinos te matarÃa para comerte. O quizás serias tú el que le mataras a él para comertelo. Quién sabe. Buena lectura.
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Anoche terminé de leer el libro, que he deborado con una mezcla de fascinación y angustia…Para mà el verdadero protagonista del libro es el paisaje desolado, gris e inhóspito en medio del cual tienen que luchar por sobrevivir los escasos seres humanos que siguen vivos después de que ocurriera lo que parece un terrible holocausto, aunque McCarthy, sabiamente, en ningún momento explica cual ha sido el origen de tanta destrucción…El hecho de que tanto el padre como el hijo no se nos presentan individualizados, es decir con nombre propio, sino como representantes del género humano, que en la novela aparece dividido en “buenos y malos”, nos lleva a la reflexión sobre el pasado, el presente y el futuro de la humanidad, fundamentalmente a través del que considero es uno de los temas fundamentales en la novela: la insolidaridad…porque ¿qué ocurrirÃa sà ante una situación tan desesperada, el ser humano se uniera para sobrevivir y no luchara con a un semejante por un alimento o un una manta?…evidentemente las cosas serÃan muy diferentes. Pero no es esa idea la que pretende mostrarnos su autor…sino la de un mundo desolado, donde , como bien alguien ha dicho anteriormente “el hombre es un lobo para el hombre”…También, y relacionado en el tema de la insolidaridad, está el tema de la incomunicación, que se refleja a través de los escuetos e intranscendentes diálogos entre el padre y su hijo.
En cuanto al final de la novela la aparición del desconocido y la unión del niño al grupo lleva, por fin, a la comunicación y a la solidaridad del ser humano, sin embargo la lucha por la supervivencia en un medio sumamente hostil permanece, si bien la esperanza es mayor ante la posibilidad de una lucha conjunta, que puede hacer a todos más fuertes mediante una especie de “contrato social” que se base en la ayuda mútua.
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