Por Sudeep Reddy
El precio del petróleo, una variable clave del pronóstico económico de la Reserva Federal, parece estar a punto de otorgarles a los directivos del Banco Central de Estados Unidos un poco de margen para mantener estables las tasas de interés, a pesar de que el debate sobre la inflación se intensifica.
Altos funcionarios de la Fed han estado apostando todo el año a que los rápidos incrementos en los precios del crudo no continuarán a medida que la economía global se enfría. Pero, hasta hace poco, el alza imparable de los precios había desafiado esas predicciones. No obstante, en las últimas dos semanas el precio del crudo ha caído alrededor de 15% desde su máximo de US$147,27 por barril, en parte debido a un descenso en la demanda. Ayer cayó casi US$4, cerrando en US$124,44 por barril, su mínimo en seis semanas.
Este respiro en los precios, aunque modesto, llega mientras en todo el sistema de la Fed se debate si el banco central debería subir las tasas de interés dentro de poco para combatir el riesgo de la inflación y frenar la psicología inflacionaria, que podría elevar aún más los precios.
Es probable que cuando se reúna el 5 de agosto, la Fed mantenga las tasas en 2%. La mayoría de funcionarios de la Fed apoya mantener las tasas estables para darle a la economía estadounidense más tiempo de recuperarse de los profundos problemas en los sectores inmobiliario y financiero.
Después de la última reunión de la Fed en junio, los mercados financieros se volvieron más pesimistas debido, en gran medida, a preocupaciones sobre los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac. Los funcionarios de la Fed no se han mostrado tan preocupados como los mercados por los últimos acontecimientos. Pero siguen particularmente inquietos sobre cómo los problemas del sector bancario pueden restringir el crédito, el cual es clave para el crecimiento económico.
En las últimas semanas, casi todos los funcionarios de la Fed han mostrado una mayor preocupación por los riesgos de un alza en la inflación, que ha sido provocada por el ascenso de los precios de la energía y los alimentos.
Los estrategas económicos, en un comunicado emitido tras su reunión en junio, dijeron que esperan que la inflación se modere "más adelante este año y en 2009". Debido a que los precios de la energía son mucho más altos hoy que hace un año, los funcionarios están preparándose para niveles incómodamente altos— con la inflación anual en o por encima de 5%— en los próximos meses.
Los reguladores de la Fed no confían mucho en que un alza de tasas frenaría la inflación causada por el petróleo. "Lo que puede controlar la Reserva Federal es el incremento de precios en promedio, sobre la canasta básica de bienes y servicios", dijo la semana pasada Ben Bernanke, presidente de la Fed a los legisladores de la Cámara de Representantes. "Los grandes vaivenes del precio del petróleo, y de otros commodities son, hasta cierto punto, debido a factores reales fuera del control de la Reserva Federal. El banco central no puede producir otro barril de petróleo. Son las condiciones globales de oferta y demanda las que están afectando esas cosas particulares a un grado totalmente significativo".
Sin duda, los reguladores no están hallando todavía demasiado consuelo en el descenso reciente de los precios del petróleo. El mercado del petróleo ha sido extremadamente volátil en los últimos años, algunas veces dando señales falsas de estabilización.
Más aún, el incremento en los precios del petróleo podría empujar al alza otros precios más allá de la energía. Del mismo modo está añadiendo más incertidumbre a las previsiones para el crecimiento económico.
Varios presidentes de bancos regionales de la Fed, incluyendo algunos que tienen poder de voto este año en el comité regulador, se han mostrado particularmente preocupados por los riesgos de la inflación. Algunos creen que los precios más altos del petróleo y otros commodities ya están contagiando a la psicología empresarial, algo puesto en evidencia por el hecho de que más compañías están aumentando los costos en sus planes empresariales, y hasta anunciando antes de tiempo aumentos de precios para tratar de influir a sus competidores.
Aquellos preocupados por la inflación han sugerido que la Fed responda en los próximos meses, tal vez antes de que los mercados financieros y laborales se hayan recuperado. Pero parecen seguir siendo una minoría en el banco central estadounidense.
Queda por verse cómo la reciente moderación de los precios del petróleo afectará al panorama de crecimiento económico en EE.UU. en lo que queda del año. Los US$100.000 millones en reembolsos de impuestos del programa de estímulo económico han amortiguado un poco el dolor para el consumidor estadounidense.
Aun así se espera que el impacto del estímulo se desvanezca de aquí a fin de año, cuando algunos analistas pronostican que la economía se contraiga. Una estabilización en los precios del crudo podría contrarrestar un poco el problema, o al menos no empeorarlo. Pero se proyecta que los precios sigan altos y ejerzan presión sobre el consumo.



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