Ph: 9788495642387
Aunque se conserva la antigua URL, hace MUCHO tiempo que esta bitácora YA NO se llama Alas de Albatros.
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12/11/08

Desenvainar.

Hoy iba a derramar aquí una especie de libelo contra la hipocresía de algunos actores (editores, autores y críticos) en esta inacabable tragicomedia de lo literario. Pero, con franqueza, no tengo ganas de perder el tiempo: todo va a seguir igual, y ya me he partido otras veces la cara sin que nadie hiciera examen de conciencia, mientras muchos miraban en silencio y asentían en privado, o incluso algún enemigo fisgoneaba a escondidas con su omnipresente hocico de jabalí. Allá cada bufón y mercader con sus piruetas y miserias. Prefiero fijarme en lo positivo, que hay mucho, y callar, o decir la mía de otros modos, sembrando posibilidades, a poder ser, en vez de segando cabezas. Sobre todo porque volverán a crecer, como rabos de lagartija.
Hace más o menos un año de la entrada que sigue (20 de noviembre de 2007), y la publico de nuevo porque en cierto modo experimento estos días sensaciones parecidas que se mezclan: renuncia, hastío, desencanto, y sin embargo, confianza, seguridad y fortaleza. Es extraño. Me alegra comprobar algunas cosas, como que el Diomedea haya regresado y la gente esté respondiendo; que algunos de mis amigos, en estos doce meses, hayan crecido tanto como escritores y publicado libros estupendos (dicen que dos escritores sólo pueden ser amigos a condición de que no se lean nunca mutuamente, pero en mi caso tengo suerte: estos cabrones escriben bien y encima son buena gente); o que mi trabajo por fin, poco a poco, cobre forma, dirección y peso, para que dentro de un año podamos estar ya hablando de un primer libro de relatos (mi convicción es absoluta por el esfuerzo diario y porque la pasión volcada también es absoluta; el talento ya es otra cosa, y uno llega donde llega), aquella antología de primeros del 2009, la novela en ciernes para 2010, etcétera. En fin, creo que 2009 será un gran año para quien os habla, al menos en lo vocacional/profesional. Espero dar otros pasos en firme para crecer también como profesor y editor, y ayudar así a pulir o difundir las letras de otros, algo que, la verdad, he descubierto que me hace razonablemente feliz. Pero también después de un año me preocupan otras cosas o, mejor dicho, me dejan un mal sabor de boca, porque de tan sabidas ya no llegan siquiera a preocupar, sólo escuecen un poco, nada que no pueda solucionar algún placer sencillo o una dimisión provisional de la rutina: dejar un rato las letras y salir a la calle, a oler lo que le hace el otoño a los parques.


Desenvainar.


«Y al escribir estas líneas sé hasta qué punto me expongo a inspirar recelos en quien mayor interés debería tener en tratar con miramientos, y ahora más que nunca. Pero de todos modos las escribo, y con mano firme, inexorable lanzadera que devora la página con la indiferencia de una plaga.»

SAMUEL BECKETT, Molloy


«No existe el otro lado. Sólo conseguirás un arañazo en el espejo.»

DIEDERIK SCHÖNBLICK, El libro de los náufragos


UN BUEN SAMURAI sólo desenvaina su sable si la situación le obliga de veras a emplearlo. Algo más que un código de honor le fuerza a manchar de sangre la hoja, cuando una afrenta mal medida o un falso peligro le conducen al error. El corte sumiso en la propia carne es entonces algo más que un rito, pues en el espíritu de todas las leyes justas está la disciplina ―la útil―, el calibre de todas y cada una de nuestras acciones, y el frágil equilibrio con el que éstas nos sostienen entre el orden y el caos. El buen samurai no sólo obedece una ley, sino que manifiesta su naturaleza, por eso recordará en la próxima ocasión el desdoro de su impulso, y mantendrá su mano ―lacerada en la memoria― firme al cinto, detenida, pero siempre alerta.

*

Debería escupir en la cara de los que me ofrecen la espalda.
Debería decir que hay amigos que destiñen en gris ceniza.
Debería dejar en cueros a aquellos hipócritas.
Pero no tengo ganas de dar un rodeo tan inútil.
Ni de mostrarle a nadie el color de la llama.
Ni me atañe abrirles los ojos a los ciegos.

Estoy muy cansado.

*

TODAVÃA HOY ABUNDA la absurda concepción del libro como una suerte de icono sacramental. Hasta los ascetas, en su retiro del mundanal libro, continúan albergando en la médula de su discurso ―o su negativo de silencio, que conforma la misma imagen, invertida― un hálito de sacralidad en torno al libro, aun cuando pretendan el ayuno y la renuncia. Es el editor fariseo el que primero bendice o sanciona, y toda la curia subalterna va entonando el salmo, mientras el autor fabrica un credo o una filípica apóstata, según sea ungido o excomulgado por ese sanedrín de papel. Aún hoy se convocan concilios, se murmura en las homilías, y se instauran cruzadas fraticidas, y el libro, siempre el libro, pende del blasón del templario, luce en el anillo del obispo, o lo ofrece el cuervo hablador en la eucaristía. Las siete plagas, el mar dividido, los primogénitos, holocaustos, milagrería, procesiones, los dichos de los apóstoles, capirotes ―capirotes por todas partes―, nazarenos e iluminados, la misma pantomima en el extremo de cada una de las siete colas del gato o en la empuñadura del látigo. Tan ufano cada Mesías de su rigor como cada mercader de su pedazo de templo. Todo el mundo trasiega en ese templo del libro, el Mesías no hace otra cosa que venderse mientras juega a desbaratar el mercadillo sacrílego. Incluso hay Verónicas y Magdalenas que en el epígrafe de los libros dejan su aroma de santidad, mientras al abrirse de cubiertas, todavía se corre la tinta de los tipos, y en esa neblina azul que envuelve entonces cada letra flota otra vez el eco de sus verdaderos nombres de ramera.
Imaginería. El cobarde que niega tres veces al libro antes del canto del gran gallo hablador, o hasta el Judas que no tiene ni la decencia de ahorcarse de un olivo cuando ya todo el mundo ha olido en sus hábitos el hedor de la carroña. El centurión que abandona la columna y hunde su lanza en el costado. La Semana Santa del Libro. Los Reyes Magos y sus alforjas de libro, incienso y mirra. Figuritas de Belén, figuritas de leer, hasta un pastorcillo cagando detrás de un matorral, a la orilla de una corriente de papel ―de aluminio―. Religión e Iglesia del Libro. Babilonia, Sodoma y Gomorra, la Banca Vaticana, y cirios a tres euros, un euro la estampita, cincuenta céntimos la candela pequeña, colabore con la construcción del templo, es la voluntad.


*

He de recordar asomarme a ciertos acantilados.
He de saborear de nuevo el vértigo.
He de retomar viejas batallas.
Aunque el miedo me empuje a una oración.
Y el silencio se instale en la boca.
Y caiga en plena tregua.

A veces me doy asco.

*

Y un viajero a campo abierto que avanza a tientas, y ni una maldita luz en el camino. Las campanas enmudecen en la distancia y no hay ni rastro del espíritu. Cualquier iglesia ahora ya no es más que un montón de ruinas bajo tierra. No hay huellas de lo sagrado, no allí.
Sólo en privado, como la fe. Sólo en silencio, como el deseo.
Y el viajero envaina entonces su fervor.
Y quién necesita un templo.
Y al fin calla.
Y escribe.

6/11/08

Chistes de pohetas.

Va un autor novel de narrativa y le dice a su sombra que ha elegido un heterónimo para desarrollar su obra poética al margen de los modos que imperan en el mercado del libro: en poesía, con más motivo si cabe que en otros lenguajes artísticos, considera preciso cambiar el sentido del vector dominante y defender la verdad de un texto por encima de la impostura que implica el cuidado de una firma.

Y se queda tan ancho.

*

Va un juntaletras de tres al cuarto, se levanta una mañana y, con el estómago aún vacío —esto no le exime del delito—, escribe una cosa como esta, que se supone es el borrador de un pohema, cuando en realidad es cualquier otra cosa, qué sé yo, un serrucho, una tostadora, pelo de caniche trasquilado, zarandajas, vamos:

I

Hierros, menhires, puñales,
decidme
con vuestro acento de hielo
en qué lugar quedó lo fértil
dónde la raíz ciega
nuestra legítima sed
ahora que la yema es muda.

Decidme de una vez
en qué terrón se deshizo el gesto
dónde perdimos
las aristas y el filo
y dejamos de sembrar.

Decidme
dónde nos derrotaron
el óxido y la grieta.

*

Va un tipo curco e insufrible y escribe esto en el colofón de un supuesto libro de poemas, como agradecimiento, como si se pudieran dibujar cenefas en la arena del parque con el chorrito marrón de una colitis:

Quiero darle las gracias a una partida de dados entre los cabos de Creus y Gata: mis antepasados layetanos, griegos, fenicios, romanos, godos, árabes, bereberes y judíos, mi abuela tremenda de Caravaca de la Cruz, mis desconocidos abuelos de Alicante y del altozano de Albaida, mi padre levantisco y levantino, mi madre catártica y catalana, todos esos muertos tan míos, me dieron un inventario de nombres condenados a perderse, pero me legaron sobre todo una sangre sucia, estrenua y vivaz. La inquietud de esta sangre me empujó a tantas patrias, que ejerzo ahora mi derecho a la renuncia y me declaro huérfano universal de todas ellas, porque ninguna me colma y a ninguna ofendo, porque en todas soy extranjero y en cualquiera a la vez un huésped, o viceversa, tanto da. Doy gracias porque en cada orilla puedo llegar a ser náufrago o nativo, y eso alivia al nómada que ya soy, eso impide la inercia y perpetúa esta sed que siempre traigo a cuento y tanto agradezco, la que me insta a escribir todavía, por la que puedo decirme aún y decir búsqueda, deriva o viaje, a la espera del motín de otros huérfanos, a contracorriente, sobre un madero —otro vivir— al que podamos llamar vida.
*

Hacedme caso, hay que apalear a esta gentuza, il faut, vraiment. Si queréis saber de poetas de verdad, sin hache de hilaridad, sin heder, sin hartar, poetas que trabajan duro y perfilan suave, que sobre todo afilan cada verso, consultad la Agenda de esta bitácora. En Madrid tenemos dos jueves afortunados para la poesía, hoy con Luis Luna y la semana que viene con Berna Wang. Leed, leed, benditos.

24/10/08

Presentación del libro "Entradas de cine" de Medardo Fraile.

Foto de www.ciertadistancia.blogspot.comHoy, viernes 24 de octubre, a las 20 horas, se presenta en la Sala María Zambrano del Círculo de Bellas Artes de Madrid el libro Entradas de cine, de Medardo Fraile, maestro de cuentistas y mejor persona (un niño sabio que pasa de los 80). Participarán José Luis Garci, Lourdes de Orduña, Juan Cobos y el editor, Antonio J. Huerga.

El Círculo de Bellas Artes está en la C/ Marqués de Casa Riera, 2, entre las estaciones de metro de Sevilla y Banco de España.

DATOS:

Título: Entradas de cine
Autor: Medardo Fraile

Precio: 14 euros
Edita: Huerga y Fierro

Y si no podéis acudir, leed, leed los cuentos de este hombre, que son vida y son verdad, os lo aseguro. Si no sabéis por dónde empezar, os sugiero uno de estos dos, en especial el de Páginas de Espuma, con un maravilloso prólogo de Ãngel Zapata:

[image]Título: Cuentos de verdad
Autor: Medardo Fraile

Edita: Cátedra

[image]Título: Escritura y verdad. Cuentos completos
Autor: Medardo Fraile

Edita: Páginas de Espuma

Abrochando lo uno en lo otro y del cine a un prólogo, y del prólogo a todos nosotros, cuando pase el día de hoy os recordaré otra cita para el próximo viernes, que ya figura en la Agenda de esta bitácora, pero sobre la que hay mucho que decir, y voy a decirlo, antes de que suceda:

ISBN: 978-84-956423-8-7 ISBN: 978-84-376178-2-4 ISBN: 978-84-837472-7-8

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Aumentar imagen

El próximo viernes 31 de octubre se presentará en Madrid Nosotros, todos nosotros, el esperado nuevo libro de cuentos de Víctor García Antón, que se abre con un prólogo —cómo no— del escritor y profesor Medardo Fraile. El acto contará con la presencia del escritor Alfonso Fernández Burgos, y tendrá lugar a las 19 horas en el salón de actos de la Biblioteca Regional de Madrid Joaquín Leguina, en el complejo El Ãguila, de la calle Ramírez de Prado, número 3.

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A continuación, alrededor de las 21 horas, tendrá lugar una reunión en el Bar Hall del cercano Rafaelhoteles Atocha, en la calle Méndez Ãlvaro, número 30, donde el autor firmará ejemplares de su libro.

[image]Título: Nosotros, todos nosotros
Autor: Víctor García Antón
Prólogo: Medardo Fraile

Precio: 14 euros
Dimensiones: 13,5 x 21,5 cm
Páginas: 112
Edita: Gens
Colección: Guermantes, número 14

Distribución y venta:



- A través de la editorial:

Gens ediciones
C/ Santa Inés, 4
28012 Madrid

correo-e del editor
El mismo día de la presentación habrá ejemplares a la venta, durante la firma del autor.

- Librería recomendada:

Tres rosas amarillas
C/ San Vicente Ferrer, 34.
28004 - Madrid.

También puedes hacer tu pedido en su página web. Tfno. 91 522 81 08 91 467 11 02 - Carrasco Libros Tel.: 91 569 16 00 / 08 ISBN: 978-84-935618-6-4

16/10/08

Convocatoria del IV Premio de Relato mínimo Diomedea.

Alguna vez tenía que ocurrir: vuelve el Diomedea, a lo grande y con algunos cambios (los principales, como su nuevo carácter bimestral, van resaltados en mayúsculas). Hay fiebres que no tienen cura, amigos...


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Bases del IV Premio de Relato mínimo Diomedea:

1. Desde las 14 horas (en zona GMT +1.00) del jueves 16 de octubre de 2008, queda abierta la convocatoria para el IV Premio de Relato mínimo Diomedea, al que pueden optar autores o autoras de cualquier país, presentando UN SOLO RELATO a concurso por convocatoria. Los finalistas Y GANADORES de anteriores ediciones pueden volver a presentarse, con nuevos trabajos, en todo caso.

2. Los relatos se presentarán en castellano, y deberán ser originales e inéditos en medios impresos. Pueden haber sido publicados en una bitácora personal o colectiva, o en alguna revista virtual, pero en ningún caso estarán sujetos a compromiso alguno de publicación o de derechos de cualquier tipo con terceros. Toda responsabilidad derivada del incumplimiento de este punto o por cualquier otro tipo de lesión de derechos de terceros recaerá exclusivamente sobre el participante en este concurso.

3. La extensión de los trabajos no superará las doscientas palabras, ni será inferior a cien. El título del relato (en ningún caso superior a cuarenta caracteres) no se incluye en ese cómputo.

4. Los relatos sólo podrán presentarse a concurso a través de un mensaje a esta dirección de correo-e, escribiendo siempre en el asunto del mensaje: «Para el IV Premio de Relato mínimo Diomedea». En el cuerpo del mensaje deberá constar el nombre y apellido real del autor o autora y la localidad en la que reside, así como la URL de su página o bitácora, si dispone de ella. El relato se enviará sólo como documento adjunto de Word, en el que no constarán los datos del autor. A modo de plica virtual, a cada relato se le asignará un código alfanumérico de diez dígitos, por lo que el jurado no tendrá ninguna referencia de su autoría cuando valore los relatos candidatos. El administrador estará a disposición de los autores para resolver cualquier duda o imprevisto, pero en ningún caso mantendrá diálogo con ellos acerca de la valoración de sus trabajos o de las deliberaciones y decisiones del jurado.

5. El plazo para la recepción de relatos expirará a las 14 horas[1] (en zona GMT +1.00) del próximo lunes 15 de diciembre de 2008. Todos los relatos que lleguen a la dirección facilitada pasado ese plazo pasarán de manera automática a participar en el V Premio de Relato mínimo Diomedea.

6. El jurado estará compuesto y asesorado por críticos, escritores y profesores de diversos talleres de escritura creativa, y su fallo ―inapelable― se dará a conocer a las 14 horas (en zona GMT +1.00) del lunes 22 de diciembre de 2008, mediante una entrada en esta misma bitácora, en la que aparecerá publicado el relato ganador, el nombre de su autor o autora, la localidad y el país en la que resida, junto con un enlace a su página web o bitácora, si dispone de ella. También aparecerán publicados, en los mismos términos, los dos relatos finalistas. En ningún caso se hará pública ninguna dirección de correo-e. Los autores de los relatos son los únicos propietarios de sus derechos, y su publicación en esta bitácora está bajo una licencia de Creative Commons, que permite la reproducción sin fines comerciales ni alteración de contenidos, y obliga a indicar autoría y fuente.

7. El premio para el autor o autora del relato ganador consistirá en un lote de tres libros de relatos, por determinar. Los finalistas obtendrán un libro de relatos. El método de envío o recogida de los libros se convendrá con los interesados[2].

8. Si el ganador o ganadora dispone de página web o bitácora, hará constar en ella su galardón, en una entrada o con un banner ―que le será facilitado por el administrador―, pero siempre con un enlace a la entrada de esta bitácora en la que se haya publicado el fallo con su relato, y en el que figure el texto: «IV Premio de Relato mínimo Diomedea». A los finalistas se les hará una propuesta en términos similares.

9. En el futuro se considerará la posibilidad de publicación de los relatos ganadores de sucesivas convocatorias y de una selección de los finalistas y demás participantes, en una antología editada y supervisada por un sello editorial[3].

10. La participación en este concurso supone la plena aceptación de sus bases.

[1] Los autores o autoras que envíen sus relatos desde otras zonas deberán tener en cuenta la diferencia horaria para poder entrar a tiempo en la convocatoria.
[2] El administrador correrá con los gastos de envío por correo ordinario en territorio de la Unión Europea. Para otros territorios y envíos especiales, como certificados y urgentes, el destinatario asumirá parte del cargo.
[3] Este punto no es vinculante. Se presentará el proyecto a una editorial y se tomará la decisión de hacer una edición venal o no venal de la antología según las circunstancias.

25/09/08

Buen viaje.

Hoy se inicia una aventura que espero sea fructífera y divertida para todos los aficionados a la literatura de viajes. Estáis todos invitados.

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